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Anuncian un plan de vigilancia masivo tras las protestas anti-inmigración en Gran Bretaña

  • 7 ago 2024
  • 2 min de lectura


Luego de las protestas por el asesinato de 3 niñas a manos de un ruandés de 17 años, el gobierno británico se pone del lado de los asesinos y amenaza a su propia población.

 

Keir Starmer, el recién nombrado primer ministro británico por el Partido Laborista, ofreció una conferencia de prensa tras los graves disturbios que se desataron en todo el país este fin de semana debido al asesinato de tres niñas británicas a manos de un adolescente de origen ruandés. Starmer culpó a los manifestantes de «extrema derecha» por los incidentes, calificándolos de «matones» y prometió reforzar la vigilancia y los controles como medida principal para evitar el caos social.

 

El primer ministro anunció que se implementará un intercambio de inteligencia y datos, así como un «despliegue más amplio de tecnología de reconocimiento facial y acciones preventivas, incluyendo órdenes de conducta delictiva para restringir los movimientos de estas personas antes de que puedan abordar un tren, de la misma manera que lo hacemos con los hooligans del fútbol».

 

Estos anuncios fueron duramente cuestionados en las redes sociales, donde surgieron preocupaciones de que los ciudadanos británicos podrían enfrentar censuras severas y restricciones a la libertad de expresión si se implementan sistemas de vigilancia similares a los de China y Rusia.

 

Starmer también subrayó la necesidad de una “respuesta coordinada” por parte de la policía a nivel nacional, incrementando el número de agentes de seguridad y aprovechando mejor las leyes existentes.

 

Además, el mandatario criticó a las plataformas en línea, señalando que algunos discursos que circulan en ellas “incitan a la violencia”. Indicó que estas plataformas serán un objetivo para la intervención del gobierno, afirmando: “No es una cuestión de libertad de expresión, es un delito penal”. Sin embargo, esta medida podría abrir la puerta a la censura de opiniones en internet que no se alineen con la agenda del gobierno.

 

El primer ministro propuso un “trabajo conjunto para abordar los desafíos”, buscando alcanzar un acuerdo entre las plataformas en línea y los representantes gubernamentales.

 

Silkie Carlo, directora del grupo Big Brother Watch, que ha hecho campaña durante años contra los sistemas de vigilancia facial, calificó de “alarmante” la promesa de Starmer acerca del reconocimiento facial como respuesta al desorden público. Según ella, este enfoque es una amenaza a la democracia, que “convierte a los miembros del público en documentos de identidad ambulantes”.

 

Carlo destacó que la tecnología de reconocimiento facial en vivo es “peligrosamente inexacta” y carece de una base legal clara en el Reino Unido. Además, señaló que está prohibida en otras partes de Europa.


Con información de La Derecha Diario

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